"FRANCISCANOS EN EL CAMINO"



A lo largo de la historia el Camino de Santiago (aunque para ser más precisos deberíamos referirnos a “los caminos” a Santiago) ha sido un espacio de encuentro entre gentes venidas de diversos lugares geográficos del planeta Tierra. Sin duda alguna el Camino es una metáfora de la vida, porque en cierto modo nuestra vida es como un camino que avanza hacia una meta incierta, que vamos desvelando a fuerza de esperanza.
Desde el año 2005, el “Hogar de espiritualidad San Francisco de Asís”, sito en el convento de San Francisco de Santiago de Compostela, cumbre del Camino (de los caminos), trata de ser un espacio para la acogida fraterna de los peregrinos, al estilo franciscano, siguiendo el dictado de las palabras de Francisco, para quien debemos acoger a todos los que vengan a nosotros. El corazón de la acogida es la oración por la paz que celebramos y compartimos todas las noches en el oratorio de la Fraternidad. Ahí hemos vivido momentos muy emotivos, compartiendo esperanza y emoción con múltiples peregrinos venidos de los más diversos y distantes lugares.

Apostar por el Camino de Santiago, por salir al encuentro de los peregrinos/as, por abrir las puertas de nuestras casas, es una forma de abrazar la vida, y de hacernos presentes en un espacio en el que confluyen, de modo espontáneo, personas en búsqueda, aún cuando el Camino, como la vida misma, tenga a su vera una serie de manifestaciones que rebasan lo puramente espiritual que, con todo y pese a todo, sigue siendo el motor de la peregrinación. En este sentido, nuestra presencia en la comarca del Bierzo supone también un hito en la peregrinación, puesto que los peregrinos que transiten por estos “lares” pueden conocer a una pequeña Fraternidad inserta en el medio que vive con la referencia del Camino y sus gentes. Sin duda el Camino es un espacio teologal, en el que Dios se hace presente, de ahí que “lo franciscano” encaje muy bien en la ruta jacobea.